Crítica de El Hobbit: La desolación de Smaug… Más & Mejor

   Más & Mejor… de qué otra manera se podría definir la continuación de la libre adaptación the-hobbit-the-desolation-of-smaug-poster344-5070que Peter Jackson hace de la obra de Tolkien? Con unos pocos segundos de metraje el director se basta el solito para arrancarte una sonrisa con un cameo al más puro estilo Hitchcock, mezclado con Bugs Bunny, donde sólo le falta gritarnos un “qué hay de nuevo viejo?”; para introducirnos en la aventura, como ya es tradicional, con un flashback que sirve de prólogo para recuperar, poco después, a nuestros héroes en el punto donde acabó la primera parte de la trilogía. Sirve esta continuación para profundizar más en los personajes, para marcar claramente el rol de cada uno de ellos en la compañía, por si no había quedado claro y para acercarnos también a “El Señor de los Anillos”, gracias al anillo que Bilbo “robó” a Gollum, y a las escenas de Gandalf. De este modo Jackson nos aleja de lo que en un primer momento se podría considerar un simple cúmulo de setpieces, para gloria de los creadores de efectos especiales; ya que no únicamente interesa la acción, sino que los diálogos son interesantes, profundos en ocasiones, dándonos a conocer el mundo interior, y en algún caso oscuro, de algunos de los personajes que van apareciendo.

   Y hablando de personajes… atención a Tauriel, una elfa silvana del Bosque Negro, comandante de la guardia del rey Thranduil, padre de Legolas. Es un personaje sacado de la manga de Jackson y Fran Walsh, y que seguramente más de un fan detestará por este motivo (yo no), pero da tanto juego a la aventura que incluso en algunos momentos se echa de menos que no aparezca más. Ésta elfa es interpretada por Evangeline Lilly, quien muchos recordamos por ser Kate en “Perdidos”, y enamora a más de uno, protagonizando un “raro e imposible” triángulo amoroso y uno de los diálogos más poéticos de todo el metraje. Vamos, que Tauriel nos regala uno de esos momentos tiernos, tan necesarios para pausar un poco la acción y no empacharnos de efectos. Remarcar también la aparición de Legolas (Orlando Bloom), que aunque en el libro no pinta nada, aquí ayuda a introducir más de una escena de acción y además, gracias a su aparición, nos dejan caer un chistecito que hace referencia a la existencia de Gimli.

   ¿Y qué pasa con Smaug? Impresionante. Antes de ver la película ya estaba echando de menos a Gollum, pero el Dragón te lo hace olvidar. Sencillamente es tan… cómo decirlo… “cabrón”, jugando al gato y al ratón con sus futuras presas, con unas líneas de diálogo tan bien trenzadas; que acabas dándote cuenta que lo único que aporta es grandeza, convirtiéndose en otro de esos personajes digitales que roban escenas con su sola presencia. Pero además de robar, también hace grande a Martin Freeman (Bilbo), con un nivel interpretativo que me sorprendió, dramatizando cuando toca y haciéndonos reír con su torpe inteligencia en más de una ocasión.

   Imagino que se nota descaradamente que soy fan, pero eso no quita que también encuentre puntos negativos en la película. A día de hoy, con la técnica que existe, no acabo de entender muy bien que hayan escenas que nos sacan de la película para meternos en un videojuego. Las luchas son épicas, pero cuando notas que el actor no es más que un “amasijo de píxeles”, es como recibir una bofetada que te saca por momentos de la acción. Y hablando de técnica… todavía me pregunto, tras ver la escena de los “barriles” (ya lo entenderéis los que no conozcan la obra de Tolkien), porque Jackson nos intenta sumergir en el agua con unas imágenes con tan poca calidad. Se molesta en rodar en 4K y luego nos mete unos segundos de unas imágenes patéticas que incluso con una GoPro habrían quedado mejor. Tal vez es que el cine donde la vi no era el mejor, por calidad, ya que incluso las escenas más claras era molestas de ver, con una especie de niebla/nieve de fondo. Y siguiendo con notas negativas… la familia de Bardo, ¿no había otros actores? Salen poco, pero mejor que no salieran.

   Finalmente dos cosas más. La primera, destacar la crítica al Estado del Bienestar, con “ingenuas” gotas políticas, a través de los personajes de Thorin y el gobernador de Esgaroth. Y la segunda, mucho cuidado con los cines que prometen FullHD y demás, porque la gente se deja embelesar por tecnicismos y muchas veces no saben que le acaban dando gato por liebre. Si queréis ver la película con muy buena calidad, pensar que la denominación HD simplemente hace referencia a un gran formato, es decir, que la imagen ocupará toda la pantalla, no respetándose en muchos casos los formatos originales de las películas. En el caso de “El Hobbit” olvidaros de mirar estas tonterías… preocuparos principalmente por saber si en el cine donde queréis ir se proyecta a 48 fotogramas por segundo. En caso contrario… os engañan. Así que mucho cuidado y a disfrutar del viaje!!

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