El árbol sin sombra

2034  Este fin de semana se estreno en el festival de cine fantástico de Torremolinos, en su primera proyección abierta al público, “El árbol sin sombra”, segunda película del director Xavier Miralles y la productora independiente Totem Producciones. Se nos explica la historia de Ingrid, quien está a punto de cambiar de ciudad para ir a la universidad; y su mejor amiga Tina, quien teme que las cosas cambien cuando se separen. Junto a sus amigos deciden irse de acampada para compartir unos últimos momentos juntos antes de que sus vidas cambien, pero en la tranquilidad del bosque se encontrarán con otro grupo de personas dispuestas a demostrarles que ese vínculo no es tan fuerte como ellos creen. 

   Personalmente no puedo opinar sobre la película porque no he tenido la oportunidad de verla, así que os dejo una crítica del portal “almas oscuras”. Sin lugar a dudas tengo muchas ganas de poder hincarle el diente , para disfrutar de la segunda película dirigida por Xavier Miralles, un prometedor y joven director que sin duda hay que seguir de cerca, sin olvidarnos tampoco de la trayectoria de Totem. Cuando pueda verla… ya os contaré. Y si tenéis la oportunidad de disfrutarla antes que yo… darle una oportunidad. Seguro que merece la pena.

Un par de cosas me quedaron claras cuando tuve la oportunidad ver Ocho, debut en la dirección del joven director Xavier Miralles. La primera es que a Xavier y a su joven equipo de Totem Producciones, que afrontaron la producción de Ocho con más osadía e ilusión que medios, todavía les quedaba mucho camino por recorrer y un amplio margen de mejora. La segunda es que Xavier, guionista también deOcho, no tuvo ningún problema en asumir riesgos y contar una historia de superación y de tránsito a la madurez que sobrepasaba los habituales límites de un subgénero que acostumbra a ser muy rígido e inerte en sus planteamientos: el slasher. Ahora acabo de ver El árbol sin sombra, nueva producción independiente de Totem Producciones, y de nuevo vuelvo a tener un par de cosas claras: el margen de mejora se ha reducido considerablemente (aunque todavía existe… siempre existirá) y Xavier Mirales vuelve a arriesgar con un survival que tiene su mejor baza en unos jóvenes protagonistas cuyas vidas, cuyos anhelos, cuyos sentimientos marcarán su destino final.

Ingrid está a punto de cambiar de ciudad para ir a la universidad y Tina, su mejor amiga, teme que este cambio pueda separarlas. Junto con sus amigos acampan en un bosque para compartir los últimos momentos antes de que sus vidas cambien con la llegada de los nuevos estudios. No les hace falta nada más que su propia compañía para estar bien, pero en medio de la tranquilidad del bosque se encontrarán con otro grupo de personas dispuestas a demostrarles que ese vínculo no es tan fuerte como ellos creen.

Los primeros compases de El árbol sin sombra puede que apunten a survivals cercanos – por poner un ejemplo – a Eden Lake… Un idílico lago, un grupo de preuniversitarios plantando sus tiendas de campaña y dispuestos a pasar un inolvidable fin de semana, y tres desconocidos contemplándolos desde la orilla opuesta. Pero rápidamente el guión de Miralles y Cati Moyà se esfuerza por ofrecernos detalles acerca de la personalidad de cada uno de los jóvenes protagonistas. Todos ellos están en un momento decisivo de sus vidas. Nuevos estudios, nuevas responsabilidades, nuevas ciudades y quizás nuevos amigos. Algunos afrontan este paso a la madurez con ilusión y determinación, mientras que otros se sienten inseguros y temen ser rechazados y quedarse solos.

Pero uno de los grandísimos aciertos de El árbol sin sombra es, sin duda alguna, no centrarse únicamente en la personalidad de los personajes protagonistas (cuyos miedos y anhelos, repito, marcarán su destino) y ofrecernos, además, una magnífica descripción de unos antagonistas que pasan por ser unos parias de la sociedad; unos “olvidados” que deambulan sin rumbo fijo pero con un objetivo muy concreto (que, por supuesto, no os pienso descubrir). ¿Y qué vínculo une a este grupo de desarraigados? Pues precisamente la falta total de vínculos con una sociedad que les rechaza. Que los aparta. Que los abandona. Por supuesto descubrir de qué manera y en qué términos los intereses de uno y otro grupo (uno de ellos jóvenes en plena etapa de madurez; el otro un grupo de violentos desarraigados) se entrecuzan y colisionan, es algo que deberéis averiguar vosotros solos.

El árbol sin sombra es una película de personajes que tras su fachada de survival al uso esconde un mensaje. Juega más en la liga del thriller psicológico que en la del survival, por mucho que su apariencia, repito, pueda hacernos pensar lo contrario. A pesar de ello resulta obvio que Miralles hace suyas las maneras y los mecanismos del survival (tal y como hizo en Ocho con el slasher), y como tal, la película nos sirve en bandeja una serie de secuencias en las que la intensidad y la violencia son también protagonistas; pero siempre son momentos supeditados al devenir y la evolución de los personajes. Lo que realmente importa en El árbol sin sombra, más allá de que las secuencias de violencia física – que las hay… – resulten más o menos convincentes, es el juego o combate psicológico que se establece entre algunos de los jóvenes protagonsitas y el grupo de excluídos sociales. Una disputa que tendrá consecuencias muy distintas para todos los implicados en ella.

La apuesta tiene su riesgo. El que se acerque a El árbol sin sombra esperando encontrar altas dosis de sangre y violencia se equivoca de película. El que logre entrar en ese combate que nos plantea el guión de Miralles y Moyà se encontrará con un thriller psicológico con personajes que cobran vida con una extrema facilidad y que juega sus cartas con intensidad y convicción. A todo ello debemos sumarle un acabado formal (excelente fotografía) que está a años luz de lo ofrecido en Ocho, la seguridad que Xavier Miralles ha ganado en la dirección y unos jóvenes actores que cumplen todos ellos su cometido con solvencia. En este último apartado quisiera destacar la labor de una joven Mima Riera, extraordinaria en su papel de Ingrid, y la de Rafaela Rivas, enigmática y peligrosa cabecilla del grupo de desarraigados.

Juntamos todos elementos y el resultado final es un thriller psicológico intenso e inteligente que nos empuja a pensar, durante días, sobre lo que acabamos de ver; con personajes a los que conocemos y que nos importan, y con un mensaje final que confirma que Xavier Miralles y Totem Producciones han encontrado una voz que merece ser escuchada.

Artículo original de Joan Lafulla en almasoscuras.

Trailer

 

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