Nunca dejes tus sueños atrás…

  No dejes de Soñar Cada mañana suena la alarma del móvil, la paro y Jack (mi perro) viene a despertarme. Me mira a los ojos y empieza a tironear de mi mano. Sabe que no es hora de salir a su paseo matutino, pero sabe que tengo que levantarme; que por delante se presenta un día de búsqueda de curro, de estudiar un curso por aquí y un curso por allá para aprovechar el tiempo e intentar reciclarme para buscar otras opciones laborales, pero también sabe que no dejaré de buscar cosas relacionadas con los audiovisuales, aunque sea un pequeño proyecto que me permita no dejar atrás mis sueños. Aunque sea por un par de días, porque esos breves momentos te permiten recordar porque estudiaste lo que te gustaba y no otra cosa. A veces pienso: “si hubiese acabado derecho ahora estaría trabajando y forrándome”. Pero esos pensamientos sólo me invaden durante unos segundos porque sé que los sueños sólo se alcanzan cuando los persigues, cuando los acosas hasta alcanzarlos. Esto que es tan obvio me lo “enseñó” un desconocido. Hace unos años, en una galaxia muy, muy, lejana; yo trabajaba en un cine, de encargado. Puesto cómodo y sueldo razonablemente bueno, y más si lo comparamos con lo que se está dando por ahí. Una noche, a la salida de una sesión golfa, a las 03h de la madrugada, un cliente octogenario se acercó a mi. Yo temía, después de 12 horas de trabajo, que me estuviera dando la lata hasta el cierre del local, que me diera “palique”. Pero sólo me hizo una pregunta: ¿eres feliz aquí? Mi cara de circunstancias le hizo sonreír. Y continúo, tras darme una tarjeta de visita: “¿Sabes una cosa? Toda mi vida he sido asesor financiero, he ganado dinero y eso me ha permitido disfrutar de muchas cosas, pero nunca había sido feliz. Yo siempre había querido ser bailarín, pero mi familia nunca me dejó. Hace un año me apunté a unas clases de baile y eso me hizo recordar lo que siempre había deseado. Incluso he ido a una competición y he ganado. Y soy feliz, muy feliz, bailando. Nunca había sido tan feliz. Esto es lo que tendría que haber hecho toda mi vida. ¿Y a ti que te gusta?” Después de darle respuesta me dijo, apoyando su mano sobre mi hombro: “Nunca dejes tus sueños atrás, nunca los pierdas de vista. Nada te hará más feliz que hacer algo que te gusta. Y no permitas que nadie decida por ti, que te digan que estás loco por querer hacer algo que no comprenden o que encuentran estúpido. Y no te rindas. Mírame, a mi edad, soy un hombre feliz como nunca lo había sido antes. Recuerda… nunca dejes tus sueños atrás”. Tras estas palabras se marchó. Durante años he buscado en incontables ocasiones su tarjeta y sé que la tengo en algún rincón, perdida, porque no la tiré. Me gustaría encontrarla, pero imagino que ella me encontrará a mí cuando sea necesario. Cuanto razón tenía ese maldito “loco”. Seguiré persiguiendo mis sueños…

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2 respuestas a Nunca dejes tus sueños atrás…

  1. eduaryea dijo:

    muy buena tu historia amigo, me llego muy clara.

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